La instalación del reloj requirió obras para elevar la edificación, cuya autorización fue concedida por el Obispado, tras la petición formulada por el alcalde Domingo Kábana el 30 de septiembre de 1849. Las obras necesarias comienzan el 5 de julio de 1849 y termina el 25 de abril de 1852. La recaudación en Cuba no alcanzó para los gastos y fue el acaudalado aridanense Fernández Taño quien afrontó más de la mitad del total, adquiriendo la campana que contiene la inscripción: "Es propiedad de Francisco Taño- 1848- He hizo Francisco Lacambra en Barcelona".



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