
La imagen de la Virgen de los Remedios, del segundo tercio del siglo XVI, es una magnífica talla flamenca traída por los primeros colonos, portadores del arte de sus tierras de origen. La Virgen lleva sobre el brazo derecho, tapado con el manto, al Niño Jesús desnudo; éste acaricia el mentón de su madre y ella, a su vez, le ofrece una pera, símbolo de la Encarnación. La imagen emana majestuosidad, elegancia, ternura, sereno mirar. La profesora Constanza Negrín apunta que bien pudo ser el acaudalado benefactor del templo, el flamenco, Jácques Groenemberg –nacido en Colonia (Alemania)- quien trajo a Los Llanos de Aridane esta imagen de connotaciones renanas y rasgos estilísticos de innegables origen brabanzón –y más concretamente, bruselenses y antuerpienses- advertidas en la talla de Nuestra Señora de los Remedios. La Virgen de los Remedios es conocida en toda la isla, como "la Patrona". No hay que decir su nombre, los palmeros así la han llamado siempre.
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